Biodiversidad y conservación para la resiliencia de los ecosistemas
Solo un ecosistema resiliente puede hacer frente a la amplia diversidad de amenazas a las que se enfrenta. La resiliencia, definida como la capacidad de los ecosistemas para resistir cambios estructurales permanentes y mantener las funciones ecosistémicas, se está erosionando progresivamente. La amenaza del cambio global, pero también la sobreexplotación de los recursos, la contaminación, la pérdida de hábitats, etc., subrayan la necesidad urgente de preservar y recuperar la resiliencia de los ecosistemas, lo que exige un conocimiento más profundo sobre el funcionamiento de los ecosistemas.
La investigación del Instituto en esta línea tiene como objetivo lograr esa comprensión profunda del funcionamiento de los ecosistemas. El objetivo final es aumentar la resiliencia de los ecosistemas, cuantificando y valorando los servicios de los ecosistemas marinos, especialmente aquellos relacionados con la producción de alimentos y la biotecnología.
Para ello, investigamos parámetros clave de las historias de vida desde una perspectiva ecológica (primeras etapas, crecimiento, reproducción, alimentación, mortalidad, comportamiento) y analizamos interacciones ecológicas críticas como las redes tróficas o la capacidad de carga de los ecosistemas. Además, estudiamos la dinámica espacio-temporal de organismos, poblaciones, gremios y ecosistemas, examinando el papel del hábitat y la biodiversidad en las funciones ecosistémicas para proporcionar asesoramiento sobre el desarrollo y la evaluación de medidas de conservación, como las áreas marinas protegidas.
Además, el impacto del cambio global en los ecosistemas es un tema transversal a toda la investigación realizada dentro de esta línea; un trabajo de investigación que utiliza una amplia variedad de herramientas, metodologías y enfoques, desde la investigación de campo hasta la ecología molecular.
